Sidney Pollack

El Lunes pasado murió Sydney Pollack, uno de los cineastas más inquietantes de Estados Unidos. Con películas como Tootsie con Dustin Hoffmann, Africa mía y The way we were. Una de sus últimas películas como actor y productor fue Michael Clayton. En este filme George Clooney (Clayton) trabaja para un famoso estudio de abogados de Nueva York. Su especialidad es arreglar las cosas de la manera más limpia y rápida posible. No es ni policía ni abogado, sino la perfecta mezcla entre ambos: un perro guardián, el compañero fiel que siempre obedece y nunca pregunta. La vida de Michael se tambalea cuando su mejor amigo dentro del bufete, Arthur Edens, que durante seis años ha defendido los intereses de Agtek, una importante multinacional agro-química, descubre que un producto de la compañía ha provocado la intoxicación de cientos de granjeros. El comportamiento de Arthur hará peligrar la estabilidad y los intereses tanto del estudio como de la poderosa transnacional. Michael se ve atrapado entre la lealtad a su amigo y el cumplimiento de su deber. Un sincero homenaje a Pollack.
Madredeus - Teresa Salgueiro
Lessing, Doris. El sueño más dulce. Buenos Aires: Bruguera, 2007.Lessing fue (muy a pesar suyo) la ganadora del Premio Nóbel el año 2007. En la contracubierta de este libro escribió "Espero sobre todo haber sido capaz de recrear el espíritu de la década de los sesenta, una época que vista en retrospectiva y comparada con lo que vino después, parece sorprendentemente inocente. Hubo en ella poco de la maldad de los setenta o de la fría codicia de los ochenta." Doris Lessing renunció a escribir el tercer volumen de su autobiografía para no "perjudicar a personas vulnerables" y ha escrito en su lugar una maravillosa y radical obra crítica en la que, a través de las vidas de un grupo de jóvenes inconformistas, plasma una época, heredera de dos guerras mundiales, floreciente en nuevas actitudes ante la vida. Es una novela devastadora que se pasea por casi todo el siglo XX. No es difícil descubrir tras sus páginas a la verdadera Doris Lessing. La novela comienza poco después del estallido de la Segunda Guerra Mundial. El rico y mimado Johnny Lennox se casa, en pleno comienzo de la guerra, con Frances. Acabada la guerra, Johnny dedica su tiempo al partido comunista, mientras la deja a ella cuidando de sus dos hijos en un mugriento apartamento y con escasos recursos, y la abandona por otras compañeras más jóvenes. Frances acabará aceptando vivir en la gran casa que la madre de Johnny, viuda, ocupa en el centro de Londres, y se abrirá camino como periodista. La novela se desarrolla en su mayor parte en esa casa que albergará a varias generaciones, y, en ese espacio, la autora construye el germen de la visión del mundo de una generación a través del proceso de educación que reciben, tanto en escuelas públicas como privadas, ortodoxas y progresistas, pues los hijos de Frances alojan allí por meses enteros a sus compañeros de colegio, que abandonan las casas de sus padres para buscar en ese hogar acogedor y amplio de miras una convivencia en difícil equilibrio entre la libertad que se toman los adolescentes y la aceptación de Frances . Las vidas de estos adolescentes fluctuarán entre la interesada adhesión a esta mujer (que los alimenta, gestiona sus problemas con la escuela y hace de intermediaria con los verdaderos padres) y la admiración creciente que sienten por Johnny, ya por entonces un renombrado dirigente político, que se presenta allí de vez en cuando entre viaje y viaje a la URSS, Checoslovaquia o Cuba. Aunque respetados y protegidos, ninguno de los adolescentes encuentra fácilmente el camino de la responsabilidad personal: prácticamente todos tratan de encontrar culpables para sus frecuentes tropiezos. Con excepciones. Sylvia, una jovencita anoréxica confiada a Frances, estudiará medicina, y viajará a África para trabajar en un hospital. A través de ella, Lessing abordará otro tema espinoso, el de las contradictorias ayudas de los organismos internacionales a África, y también la inaceptable prepotencia de algunos gobiernos nativos que reproducen la prepotencia de la situación colonial, sin solucionar los problemas. Bravo por Doris Lessing una de las plumas más honestas del siglo XX, una escrutadora implacable de la sociedad post-industrial. Léalo de un tirón, como lo hice yo, deléitese con la vida de Frances (¿Doris Lessing?) y sus contradicciones, que son aparentemente, las de todos nosotros.
Mote con huesillos y quinoa
1/2 kilo de huesillos de buen tamaño.
1 kilo de mote crudo.
1 1/2 litro de agua caliente.
Endulzante o azúcar.
Palitos de canela, clavos de olor (a gusto), cascaritas de naranja.
Este postre (o bebida) ancestral y atávica, puede ser uno de los pocos postres o bebidas de origen nacional. Su historia se entronca con la independencia del país. Desde siempre ha estado en nuestras mesas y aún hoy en la era de la globalización es una de las bebidas (o postres) más socorridos por los ciudadanos, tanto en verano, y por qué no también en este otoño. Una versión moderna de este postre se puede encontrar en el Hotel NH de Santiago, dónde su chef Alan Kallens hizo una deconstrucción del clásico Mote con huesillos. En sus propias palabras "La deconstrucción es tomar una receta conocida por el público, que sabe de qué color es, de qué tamaño, como huele, cuál es su sabor, mantener los ingredientes pero alterar la receta para lograr un producto distinto en apariencia. En el caso del mote con huesillo, en la versión de Alan, el huesillo se transforma en un Mouse y el jugo se reduce a un sirope o jarabe".
Mise en place
Lave los huesillos y déjelos remojar en el agua durante toda la noche. Luego incorpore el endulzante o 1 taza de azúcar granulada, los palitos de canela, los clavos de olor y las cascaritas de naranjas tostadas. Lave la quinoa y póngala a cocinar en 1 taza de agua durante 10 minutos, reserve. Deje hervir los huesillos por 1/2 hora o hasta que estén blandos. Reserve hasta que esté frío e incorpore el mote lavado y la quinoa. Hay personas que gustan el mote cocido, entonces ponga a cocinar el mote en agua por 1/2 hora. Yo lo prefiero con el mote crudo, el gusto es mucho más rico y hasta crocante.
MaridajeVino: Late harvest (cosecha tardía), Concha y Toro, Maipo, 2007. $ 2.500. Puntaje: 84 ptos. Estos vinos tienen dos a tres años de guarda en barrica o estanque, lo que permite que evolucionen y produzcan su singular complejidad marcada por el sabor dulce a miel y aromas frutales. Precisamente el dulzor del vino es lo que ha cautivado a los hombres y especialmente a las mujeres, que lo están posicionando como una estupenda alternativa de compra para una cena, almuerzo u ocasión especial Aromas: Melón y damascos maduros, miel, vainilla. Complejo y evolucionado. Sabor: Mieloso de muy bueno cuerpo, untuoso, largo y equilibrado. Color: Amarillo potente muy dorado. En Chile, el 90% del consumo de los Late Harvest se destina al aperitivo, a diferencia de lo que ocurre en Francia donde se beben al término de una cena. El Late Harvest se bebe en copas pequeñas a una temperatura de doce grados. Es un vino que resalta con diversos alimentos que lo contrasten, como paté, quesos fuertes como el roquefor o salmón ahumado.
Restaurant. Pantaleón. Manuel Montt 1807, Ñuñoa. Fono: 2747271.Este es el Tercer Pantaleón, una de las últimas apuestas culinarias de la avanzada peruana en Chile, los dos primeros están en Teatinos 602 y en Antonia López de Bello 98; y ahora en Ñuñoa. En efecto los hermanos peruanos llegaron para (entre otras cosas) mejorar nuestra forma de hablar el español y cambiar las costumbres culinarias de la desabrida ¿comida? chilena. Pantaleón es un lugar sencillo, pulcro, limpio, que funciona. Fui un domingo a la hora de almuerzo. Pedí lo clásico, Pulpo a la oliva (excelente), Papas a la huancaína (bien), luego unos camarones (soberbios) en una salsa de cilantro y un magnífico Arroz con mariscos, que tenía camarones, pulpo, calamares y unos aliños bastante misteriosos. El pisco sour como siempre generoso y totalmente distinto al chileno, servido en una "copa de martini" y con repetición al final del almuerzo, después de una grata conversación con el dueño. Los precios aún están bajos, la antención es esmerada, pero la cocina un poco lenta. Para partir, muy bien, y ojo con una carta de vinos pequeña pero bien seleccionada y económica. A medida que pasaba la hora el restaurante se fue llenando de personas "conocidas" farándula y políticos locales. Vaya antes de que se llene de "estrellas del firmamento local" y suban los precios. Converse con los mozos y el dueño, a lo mejor le toca un pisco sour de repetición al final de la comida. www.restaurantpantaleon.cl





