27.4.07

La ciencia y el sueño



La ciencia del sueño

Michel Gondry en La Ciencia del Sueño nuevamente nos entrega una narración llena de magia y, aunque parezca un juego de palabras absurdo y contradictorio, mucha fantasía y realismo. Tal como en “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”, el realizador francés nos presenta una nueva historia de confusión entre sueño y realidad, sólo que aquí el motivo no es la manipulación externa como lo hacía la empresa Lacunna INC. a pedido de sus clientes. No, aquí el asunto es más bien patológico. Pero en esta historia el trastorno mental no es sólo un tópico para Gondry. Stephane (Gael García Bernal) sufre de falta de concentración, estado confusional entre sueño y realidad, y sobretodo, mucha, mucha imaginación y creatividad. Esto último aflora en su especial colección de inventos, cualidad heredada de su padre, como el martillo que apaga la luz o la máquina de viajar un segundo en el tiempo. Pero su mundo imaginario no es uno cualquiera. Su mundo paralelo tiene forma de un show de televisión, “Stephane TV”, donde el personaje encarnado por el mexicano es captado por cámaras de cartón, con una escenografía cargada a las cajas de huevo y donde se muestra como un multifacético anfitrión. Es en este “programa” donde se centran las ideas y los sueños del protagonista. Y la forma que tiene de ver las cosas. El argumento nos ubica en París con Stephane volviendo a vivir a la ciudad de su infancia. Su padre, con quien vivió en México, ha muerto, por lo que decide aceptar un trabajo que su madre le ha conseguido allí. En la ciudad luz vivió de pequeño hasta que sus progenitores se separaron, sin embargo, el reencuentro con su hogar y su mundo infantil marcan la soledad del personaje y su necesidad de sumirse en un mundo imaginario, casi como método de supervivencia. Su madre, que vive con su nuevo novio, ni siquiera va a recibirle y el teléfono es la única vía de comunicación entre ellos durante mucho rato. Ella le ha conseguido un trabajo que despierta su ilusión (es artista gráfico), pero las tareas asignadas en la agencia no son lo que esperaba, provocando escenas intensas en su mundo onírico. Pero en el trabajo encuentra un grupo de personajes curiosos y especiales, en especial Guy un tipo desencantado con humor que lo intenta traer de vuelta a la realidad constantemente. Lo mejor de estar en un trabajo horrible es tener compañeros que se lo tomen con gracia. Stephane es en sus sueños el jefe de la agencia, la que de pronto también es un set de televisión donde es entrevistado por su compañera de trabajo Martine. Pero cuando en verdad la máquina imaginativa empieza a funcionar a toda capacidad, es en el momento en que nuevas vecinas llegan al departamento contiguo, en especial una que marcará el desarrollo de la historia: Stephanie, una chica que llena la pantalla de sensibilidad. La relación de desencuentro entre ellos es tan especial, que la personalidad de Stephanie parece tener un cómodo escenario para desarrollarse.



Ralph Towner. Solo

Hijo de un trompetista y de una profesora de piano, el guitarrista, Ralph Towner, aunque de niño estudió ambos instrumentos, solo fue cuando entró en la Universidad de Oregón en 1958, cuando se dedicó en serio a la música. Allí estudio composición y teoría, además de profundizar en el aprendizaje de la trompeta, hasta entonces, su instrumento preferido. En 1962, decidió cambiarse a la guitarra coincidiendo con el ultimo año de Universidad. En 1963, marchó a Austria donde estudió guitarra clásica durante todo un año en la "Vienna Academy of Music" con el profesor, Karl Sheltt. Un breve periodo de interrupción lo traslada a su país de nuevo con la intención de doctorarse en sus estudios, y nuevamente regresa a Viena para continuar con Sheltt, ya hasta 1967. Terminado su periplo europeo, cuando regresa a New York, toca el piano con Astrud Gilberto y también con el grupo de Dave Holland. Llama la atención de Miles Davis y también de Keith Jarrett, quienes le contratan para alguno de sus proyectos. Adoptó la guitarra de doce cuerdas y entró a formar parte del combo de John McLaughin, en el que estaba también, Jimmy Garrison y Winter Consort. Los "Tamba Four" como se les denominó alcanzaron un gran éxito y le sirvió para colaborar con Gary Barton y su grupo "Oregon" en el que tocaban un amplio abanico desde la música rock a la clásica.
En 1974, la revista especializada Down Beat, le otorgó el primer puesto en el refrendun de los críticos de jazz como mejor instrumentista de guitarra, y ello le abrió las puertas del mundo del jazz definitivamente. Viajó a Europa en varias ocasiones, actuando en los Festivales de Berlín y Suecia. Sus discos, excelentes la gran mayoría, han sido todos grabados para el sello ECM y es muy destacable el grabado en 2001 titulado "Anthem" y donde alterna los temas con la guitarra clásica y la de doce cuerdas. El excelente album Solo de 1979 es tomado de una serie de conciertos para guitarra realizados en Alemania y Austria.


Ravioles de camarones (2 personas)

1 taza de harina sin polvos.
3 cucharadas de concentrado de tomates.
2 cucharadas de aceite de oliva.
10 camarones grandes.
1 huevo.
10 huevitos de codorniz cocidos.
Queso rallado.
Ciboulette picado.
sal y pimienta.
Salsa de tomates para acompañar.

Mise en place

En una olla fría en aceite de oliva, con sal y pimienta los camarones y el cibolulette por 3 minutos y reserve. Haga la pasta de la manera usual, incorporando a la harina el concentrado de tomates para lograr una masa de color leventemente rojizo. Estire la masa con un uslero o con la máquina hasta que quede de 1/2 cm. de espesor. En un bowl mezcle la preparación de los camarones con los huevos de codorniz picados, incorpore una cucharada de aceite de oliva, sal y pimienta y revuelva hasta quedar homogéneo. Estire la masa y vaya poniendo pequeñas porciones a 2 cm. de distancia cada una. Encima de esto ponga otra capa de masa y forme los ravioles, cuidando de que no queden "bolsas de aire" entre uno y otro, luego corte con la ruleta. Vuelva a repetir la opración hasta terminar con la masa y el relleno. Para que no se peguen los ravioles ponga en una bandeja un poco de sémola y los ravioles encima, luego vuelva a espolvorear sémola sobre los ravioles. Cueza los ravioles en suficiente agua hirviendo y sirva acompañado de salsa de tomates y abundante queso rallado.

Maridaje

Malbec, Viu Manent, Varietal / Colchagua, 2006. $ 3.500.

13.4.07

La maldición de la flor dorada



La maldición de la flor dorada

Un viejo refrán chino que dice “Oro y jade en el exterior, putrefacción y decaimiento en el interior” es lo que subyace en la nueva película del destacadazo cineasta Zhang Yimou conocido mundialmente por las hermosas películas “Héroe” y "La casa de las dagas voladoras”. En este nuevo trabajo el director chino se centra en una familia imperial que bajo el glamour que aparentan sus vidas están a punto de desmoronarse. En las vísperas del festival Chong Yang el Emperador (Chow Yun Fat) regresa junto con su segundo hijo al palacio con el pretexto de celebrar las fiestas con su familia, pero al parecer sus fines son otros y el frío recibimiento de su esposa (Gong Li) algo extraño delata. Hace mucho tiempo que la Emperatriz le es infiel con su hijastro, el príncipe Wan (Liu Ye) quien se siente atrapado ya que a quien ama verdaderamente es a Chan (Li Man) la hija del médico imperial. Ambientada en la Dinastía Tang hace mil años atrás “La maldición de la flor dorada” es un espectáculo visual y un drama intenso.


Mahler. Quinta sinfonía.

Aunque existen vínculos temáticos indiscutibles entre la Quinta y los lieder que le son contemporáneos, Mahler dio un paso decisivo hacia un arte exclusivamente orquestal que practicó en lo sucesivo hasta el fin de su existencia, excepto en la Octava sinfonía y en el Canto de la tierra. En 1902 el compositor austríaco completó la sinfonía con el célebre Adagietto —utilizado como tema de la película Muerte en Venecia, de Visconti— y el Rondó finale, innovando así la estructura. No obstante, nunca compuso otra obra tan vasta, tan compleja y tan polifónica, donde el Scherzo fuese el verdadero centro de la composición. Cinco movimientos conforman la Quinta sinfonía de Mahler: Im gemessenen Schritt. Streng. Wie ein Kondukt; Stürmisch bewegt. Mit Grösster Vehemez; Scherzo: Kräftig, nicht zu schnell; Adagietto (Sehr langsam), y Rondó finale. (Allegro; Allegro giocoso). De ellos el más famoso es el cuarto por su inclusión en la famosa película de Visconti. Después del tercer movimiento, de tal explosión de júbilo por la vida, hubiera sido inconcebible terminar la sinfonía de un modo trágico, y más inconcebible insertar después del Scherzo otro movimiento del mismo carácter festivo. Por lo tanto, había que cuidar el contraste, principal razón de ser del célebre Adagietto, de este “lied sin palabras”, que pertenece a las cuerdas de la orquesta, discretamente acompañadas por el arpa. El episodio central desarrolla y amplifica el tema inicial, que pasa por diferentes tonalidades antes de volver a exponerlo, pero esto que se retoma es más bien aparente que real. En efecto, en esta época de su vida creativa, Mahler se prohibió volver a exponer de manera literal. El sábado 14 de Abril en el Aula Magna de la Universidad Santa María de Valparaíso se pudo escuchar esta magnífica sinfonía en vivo, interpretada por la Orquesta Sinfónica de Chile, una maravilla, sobre todo luego de la interpretación del 4º movimiento (Adagietto) en que realmente la palabra magia se hizo realidad.


Risotto de carne (4 personas)

2 tazas de arroz grano largo
1 litro de caldo de carne
1/4 kilo de posta negra cortada en cubitos
6 espárragos cortados en trozos pequeños
1 sobre de queso rallado
1 cucharada de curry
50 grs. de queso azul
Una pizca de nuez moscada
Ciboulette picado
Aceite de oliva, sal y pimienta


Mise en place

En una olla fría la carne en el aceite de oliva, con sal y pimienta. Cuando la carne cambie de color incorpore 4 cubos de caldo de carne y 1 litro de agua caliente, deje que hierva a fuego muy bajo. En otra olla ponga un poco de aceite de oliva y las dos tazas de arroz y sofría por 2 minutos a fuego medio. Vierta entonces un cucharón de caldo de carne y revuelva constantemente. A medida que el arroz consuma el líquido vaya incorporando más caldo. Esta operación se debe realizar aprox. por 15 minutos o hasta que el arroz esté al dente. Cuando esto suceda baje el fuego al mínimo e incorpore el queso rallado, bata enérgicamente e incorpore los dados de carne, los espárragos y bate nuevamente. Agregue el queso azul y bata suavemente. Finalmente incorpore la nuez moscada y sirva decorado con ciboulette picado.


Maridaje

Mezcla tinta, Montgras, Reserva / Maipo, 2005. $ 6.000.

5.4.07

Alatriste

Alatriste

La famosa saga de novelas de época de Arturo Pérez-Reverte que tiene como protagonista a un valeroso capitán que lucha por la honra de su majestad y de su nación llega al cine. En la España Imperial del siglo XVII el capitán Diego Alatriste (Viggo Mortensen) pierde a su mejor amigo en una batalla en Flandes. Antes de morir su amigo le pide que se haga cargo de su joven hijo lo que para Alatriste será el gran motor de su vida. De regreso a Madrid se encuentra con la debacle del imperio debido a la pasividad del Rey y a las intrigas del corrupto Conde Duque Olivares (Javier Cámara). Por su lado Alatriste se gana la vida como mercenario hasta que en uno de sus encargos advierte manos siniestras detrás que lo involucran en un enfrentamiento con fuerzas muy poderosas. La hermosa María de Castro (Ariadna Gil) e Iñigo (Unax Ugalde) el hijo de su amigo muerto, serán sus aliados en esta aventura.




Keith Jarrett - The Carnegie Hall Concert

Keith Jarrett regresa al piano solista, que tan importantes grabaciones ha dejado en su larga discografía. La anterior grabación en este formato, Radiance (ECM 2005), fue la primera en cinco años desde La Scala (ECM 1997), y en ella desarrollaba de forma clara una interpretación bien distinta a la realizada hasta entonces, tanto estética como musicalmente. The Carnegie Hall Concert mantiene los planteamientos interpretativos de Radiance, apartándose de las macro-improvisaciones que caracterizaron sus primeros trabajos. La interpretación de Jarrett se ha concentrado, pero sin duda no ha perdido en creación, improvisación, emotividad y, sobre todo, belleza. The Carnegie Hall Concert proporcionará a los detractores del pianista estadounidense nuevos motivos (si no los tenían ya) para criticar y menospreciar sus interpretaciones, ya sea por sus disquisiciones musicales o por sus canturreos. La música desplegada a lo largo de este concierto se podría definir como heterogénea, sin relación directa entre las diversas partes de la suite, por momentos oscura y en otros, de una belleza exultante e indescriptible. La suite que conforma el núcleo del concierto está compuesta por 10 partes que claramente constituyen el mundo de Jarrett, en sus diversas concepciones musicales. Podemos apreciar reiterativas y sonoras ejecuciones (al viejo estilo de sus primeras improvisaciones a piano solo), como en la Parte V, hasta hoscas y libertarias improvisaciones como en las Partes I y IV, o la interacción interpretativa entre el piano y su vocalización en la Parte II, que constituyen un duo musical expresivo y de elaboración de ideas, todo ello en pos de una misma dirección musical. O las ascendencias clásicas de la Parte V, tanto en el desarrollo como en la resolución de la pieza. Asimismo, podemos apreciar la faceta gospel de la Parte VII, en donde reconocemos al Jarrett de las grabaciones de Columbia e Impulse en los años setenta. En The Carnegie Hall Concert podemos valorar la extraordinaria y portentosa belleza musical de Jarrett; claro ejemplo de ello son la Parte III y la VIII del concierto. Y es allí donde se encuentra una dirección musical distinta, principalmente por la interpretación del gran clásico “My Song”. Resulta sorprendente comprobar la inclusión en el repertorio de un tema antiguo y la forma que tiene de desarrollarlo, con una gran sencillez, sin artificios, casi sin vocalizaciones, tan sólo con el canto del piano, lo que proporciona un relectura del mismo muy interesante. The Carnegie Hall Concert permitirá al aficionado disfrutar del músico en su más amplio sentido, es decir, de todas las facetas conocibles y reconocibles de la larga trayectoria musical de Jarrett. Pero principalmente de dos aspectos: en primer lugar, la extraordinaria faceta compositiva del pianista, y en segundo, el más importante, la extraordinaria facilidad que muestra Keith Jarrett para crear de la nada, unido a una calidad de ideas inagotable. Con ello sigue demostrando ser uno de los más grandes músicos de todos los tiempos que cuenta tanto con una legión de seguidores como de detractores.


Corvina a la mantequilla negra (2 personas)

2 filetes de corvina sin espinas
50 grs. de mantequilla
100 grs. de camarones pelados
100 grs. de machas sin concha
1/2 puerro picado
2 tomates pelados, sin semillas y cortados en dados
sal, pimienta recién molida
1 cucharada de aceite de oliva
1 taza de arroz graneado al cilantro

Mise en place

En una sartén coloque la mantequilla y la cucharada de aceite. Deje que tome temperatura y cuando esté bien caliente ponga los filetes de corvina sobre la sartén durante 20 segundos, apague el fuego y reserve. En una olla ponga un poco de aceite y sofría el puerro durante 5 minutos o hasta que tome un leve color dorado. Incorpore el tomate y deje que hierva lentamente. Finalmente cuando se haga la salsa salpimiente e incorpore los camarones y las machas. En un plato ponga una porción de salsa de camarones y machas y monte encima el filete de corvina bien caliente. Acompañe con un molde de arroz graneado al cilantro.

Maridaje

Pinot noir, Casas del Bosque, Gran Reserva / Casablanca, 2005. $ 7.500.